Una corbata no es una camiseta. No se mete en la lavadora y listo. Es una prenda delicada, con estructura interna y tejidos que reaccionan mal al agua, al calor y a la fricción. Por eso, antes de intentar limpiarla, conviene entender qué estás tocando.
La mayoría de las corbatas de calidad están hechas de seda, un material elegante pero sensible. También puedes encontrar modelos en microfibra, poliéster o lana. Cada tejido responde distinto ante una mancha. Si actúas sin pensar, puedes eliminar la suciedad… y también la forma de la corbata.
Lo primero: no entres en pánico
Si se mancha, el tiempo importa. Cuanto antes actúes, mejor resultado tendrás. Pero hay algo más importante que la rapidez: no frotar.
Cuando aparece una mancha (vino, café, salsa), lo correcto es absorber, no restregar. Usa una servilleta o un paño limpio y presiona suavemente. Si frotas, lo único que haces es empujar la mancha hacia dentro del tejido.
Si la mancha es grasa, puedes aplicar un poco de talco o maicena. Déjalo actuar unos minutos para que absorba el aceite y retíralo con cuidado. Este truco funciona bien en manchas recientes.
¿Se puede lavar una corbata en casa?
Depende del tejido, pero en la mayoría de los casos la respuesta es: mejor no sumergirla.
Las corbatas tienen una entretela interna que les da forma. Si se empapa, puede deformarse y perder esa caída que la hace elegante. Especialmente en seda, el lavado completo suele dejar marcas de agua y ondulaciones.
Si necesitas limpiar una zona concreta, utiliza un paño ligeramente humedecido con agua fría y una gota de jabón neutro. Aplica con pequeños toques y sin empapar la tela. Después, retira el exceso con otro paño limpio.
Si la mancha es grande o la corbata es de seda natural, lo más sensato es acudir a una tintorería y optar por limpieza en seco.
El secado importa más de lo que parece
Nunca retuerzas una corbata para escurrirla. Tampoco la cuelgues mojada. Lo mejor es dejarla extendida sobre una superficie plana, con una toalla debajo para absorber la humedad.
Evita el sol directo y las fuentes de calor. El calor puede alterar el tejido y dejar brillos, especialmente en seda.
Si después de secarse ha quedado alguna arruga, puedes plancharla a temperatura baja, colocando siempre un paño fino entre la plancha y la corbata. El vapor directo no es buena idea.
Cómo evitar tener que limpiarla tan a menudo
Más allá de saber limpiar, lo inteligente es reducir riesgos. Algunos hábitos simples ayudan:
- Desata la corbata al final del día. No la guardes con el nudo hecho.
- Cuélgala o enróllela suavemente para que recupere su forma.
- Rota tus corbatas. Usar siempre la misma acelera el desgaste.
Una corbata bien cuidada puede durar años y seguir viéndose impecable.
Si necesitas renovar tu colección
Cuidar tus corbatas está bien. Pero también conviene tener fondo de armario. En Barlovento Store puedes encontrar una selección de corbatas para hombre pensadas para el día a día profesional, eventos y ocasiones especiales.
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Invertir en buenas corbatas y mantenerlas en buen estado es una decisión sencilla que mejora tu imagen sin complicaciones.
